Odontología y polémica en redes sociales: Odontoenchufados, el análisis.

Como sabes nos encanta estudiar el fenómeno de las redes sociales en odontología y cada año recopilamos datos sobre el comportamiento por parte de odontólogos y clínicas dentales en estas tecnologías que ya forman parte de nuestra vida y profesión.

En el transcurso de los años investigamos sobre temas muy interesantes, como la respuesta de los pacientes frente a imágenes clínicas, el tipo de contenido odontológico presente en las redes sociales y su uso en tiempos de crisis y convulsión política como lo fue el artículo sobre Ciberactivismo de salud en Venezuela.

En esta oportunidad decidimos documentar el comportamiento y la respuesta de los odontólogos frente a contenido polémico en las redes sociales que involucraran a otros odontólogos.

Para poder obtener evidencia, necesitábamos monitorear aspectos críticos como el número de lectores, número de visitas, reacciones y medios de viralización.

¿El tema que escogimos? Corrupción y enriquecimiento ilícito en el gremio odontológico, afectuosamente le llamamos Odontoenchufados.

Un tema que sabíamos sería controversial, pero a la vez muy real, ya que en nuestros países de Iberoamérica, especialmente en aquellos donde el sistema de justicia no actúa como debe, hablar sobre corrupción públicamente es un tema tabú, mucho más cuando se trata de gremios profesionales.

Para la elaboración de este artículo recopilamos desde internet noticias relacionadas a casos de corrupción (o presunta corrupción) en los países de Iberoamérica donde estén involucrados odontólogos.

Algunos casos de referencia e inspiración obtenidos en Internet:

Detenido por estafa dueño de red de clínicas en España.

Corrupción en Facultad de odontología fantasma del Paraguay.

Lavado de dinero, fraude y evasión fiscal por parte de franquicia dental en España.

Presunto caso de asociación para delinquir y lavado de dinero por parte de odontólogo en Venezuela.

El artículo sería (mal) enfocado bajo estas condiciones.

  1. No hablaría sobre ningún país en particular.
  2. No mencionaría a ningún odontólogo procesado o implicado en un presunto caso de corrupción.
  3. Su redacción sería altamente subjetiva, sin evidencias y con alto contenido emocional.
  4. Haría alusión a estereotipos dentro del gremio odontológico vinculados a casos de corrupción.

¿Mal enfocado? Si.

A la hora de comunicar en internet la información debe ser lo más objetiva posible. La claridad del mensaje es responsabilidad de quien la emite, no del lector.

Para alcanzar los objetivos en este estudio, de forma premeditada obviamos este principio fundamental.

El artículo está redactado para producir en el lector una respuesta emocional, a favor o en contra, además de que este pueda visualizar a un Odonto-enchufado en el entorno público o en su círculo cercano de amistades y compañeros de trabajo.

De igual forma aquellos que directa o indirectamente estén relacionados con alguna forma de enriquecimiento ilícito pudieron verse reflejados en muchos de los casos expuestos.

Luego de 48 horas evaluamos la respuesta y el comportamiento de los miembros de la red social frente al artículo. No se hicieron esfuerzos para viralizarlo, solo se compartió desde mi blog en Medium a mi perfil personal de Facebook.

Se daría respuesta las primeras 24 horas a los comentarios, manteniendo la misma línea de pensamiento.

¿El punto de partida? 2790 amigos en mi cuenta personal de Facebook de los cuales se ubican en:

57% Venezuela

43% Otros Países

El primer gran hallazgo.

A pesar de que mis amigos en Facebook presentan un relativo equilibrio en cuanto a su localización. Los que respondieron de forma pública y privada al artículo fueron odontólogos venezolanos en un 96%.

2% pertenecían al gremio odontológico de Colombia y Perú, 0,5%, Abogados, 0,5% Médicos, 1% otros.

Mis contactos “no odontólogos” no reaccionaron públicamente frente al artículo.

Lecturas y medios de difusión: De los Odontoenchufados se habla en privado.

El artículo Odontoenchufados obtuvo 3.2K Vistas, 1.7K de lecturas y 54% de lecturas efectivas en las primeras 48 horas.

¿Qué significa esto? Que aproximadamente solo el 54% de los visitantes del artículo lo leyó en su totalidad.

El 56% de las vistas fueron referidas a la página de Medium desde Facebook y 42,2% prefirió compartir el artículo de forma privada a través de plataformas de mensajería directa como WhatsApp y correos electrónicos.

Este hallazgo es bastante inusual y refleja que de la corrupción en odontología muchos de los lectores (presuntamente odontólogos) prefieren compartir este tipo de información controversial en “privado” y no verse expuestos en una red social.

Reacciones y Feedback: El gremio odontológico demanda justicia.

Públicamente el artículo obtuvo un 93% de comentarios positivos. El deseo de que se denuncie y se haga justicia frente a estos casos estuvo presente en la mayoría de las personas.

Dentro de los mensajes privados además de palabras de elogio por parte de colegas también muchos compartieron su experiencia personal con los Odontoenchufados.

Desde diferentes ciudades principalmente en Venezuela los colegas “recordaron” a algún Odontoenchufado local o en su círculo social cercano.

Las respuestas de los lectores mostraron que al parecer en este país la participación de odontólogos en hechos de corrupción es algo de conocimiento público, pero por la impunidad existente no se canaliza apropiadamente.

Solo el 7% de las reacciones públicas criticaron el artículo.

Tristemente dentro de las críticas nadie negó que la corrupción estuviera sucediendo ni que los casos expuestos fueran exagerados o sin fundamento.

A pesar de que no se habló de ningún país en específico ni se mencionaron nombres, las pocas críticas se centraron en que se estaba difamando o que no debía hablarse sobre corrupción en odontología en las redes sociales.

Curiosamente solo un 3% de los comentarios solicitaban que se dieran nombres de los implicados en corrupción.

Lo absurdo: Amenazas, advertencias e intentos de hackeo.

Aunque el artículo no se enfocó en ningún país en especifico, ni nombramos a ningún odontólogo procesado o presuntamente involucrado en actos de corrupción recibimos amenazas a través de la mensajería interna.

Para nuestra sorpresa trataron de intimidarnos con mensajes pasivo agresivos que solo evidenciaron su afinidad o relación cercana con el círculo de odontoenchufados.

Nos reservamos el contenido y los nombres de los colegas que cometieron el error de hacerlo.

Sentimos que el miedo a ser expuestos públicamente fue la principal motivación de estas amenazas.

Por otro lado también recibimos de forma privada advertencias sobre las posibles consecuencias de la publicación del artículo.

De igual forma en las primeras 24 horas sufrimos 2 intentos fallidos de hackeo a mi cuenta en Facebook.

El miedo es libre.

Algunas reflexiones

Los contenidos polémicos en odontología generan una alta respuesta emocional dentro del círculo odontológico y alta probabilidad de viralización en las redes sociales.

El contenido que genera alta respuesta emocional hace que se pierda objetividad en el lector.

En países donde existe impunidad frente a los casos de corrupción en odontología es un tema tabú dentro de su propio gremio, que aunque es de conocimiento público muchos prefieren hablarlo en privado.

Agradecemos a todas las personas que compartieron sus opiniones y participaron en este experimento social, a esos odontólogos que jamás se dejaron seducir por el lado oscuro de la corrupción, que lo único que han lavado son sus propios instrumentos de trabajo, en especial a mis colegas en Venezuela que a pesar de la adversidad siguen adelante de forma honesta y con la frente en alto.

Deseamos con todo nuestro corazón que todo aquel que haya incurrido en actos de corrupción más temprano que tarde pague por el daño que hizo a su sociedad y al futuro de millones de personas.

Si te lo perdiste este fue el polémico artículo.

Una periodista le preguntaba a una alta jerarca del gobierno.

Han entrado millones de dólares de ganancias al país: ¿Dónde está todo el dinero?

La respuesta como siempre fue evasiva, sugiriendo que todo se re-distribuyó hacia el pueblo.

Al tratarse de corrupción hay que recordar a la película clásica “Todos los hombres del presidente” : Sigue el dinero.

En el siglo XXI la corrupción ha hecho tanto daño, ha tocado a tanta gente, de tantas formas, que logró penetrar en todos los sectores de la sociedad.

Los odontólogos no estamos libres de esta situación.

Si eres odontólogo debes conocer por lo menos a un colega seducido por el lado oscuro de la corrupción: Un odontoenchufado.

Y no me refiero a los colegas que atienden a otros corruptos o los que en el pasado apoyaron al sistema y que ahora lo niegan (en su mayoría viviendo fuera del país), tampoco a los que tuvieron sus “pequeños negocios secretos” en alguna facultad de odontología.

No, el odontoenchufado está en otro nivel de corrupción. Su moral está completamente necrótica.

Desde los que aprovecharon a su amigo en el ministerio, hasta los que pudieron hacer “contratos de importación” para el gobierno, camuflajeando muchas veces sus clínicas o consultorios para esta actividad.

Los que gracias a su familiar, esposo o pareja enchufada amasaron una fortuna que nadie sabe de donde salió, para luego refugiarse en algún país desarrollado.

De esos que montan una clínica espectacular pero nunca ves que atienda a nadie, aunque si afinas el oído puedes escuchar el sonido de una lavadora muy a lo lejos.

También están los duales, donde encuentras al socio enchufado con el socio de oposición, buscando estar bien con Dios y con el diablo, aunque ya sabes lo que dice el comunista Silvio: No es lo mismo pero es igual.

Aunque de todo el variopinto ecosistema de odontólogos corruptos, el que más llama mi atención es el odontólogo corrupto egocéntrico ambiguo, que es una forma bastante civilizada de etiquetar a todo odontoenchufado farandulero que busca hacerse el agüevado (guevón, pendejo, gilipollas).

Sí, ese personaje que no conforme con enriquecerse por la vía rápida e ilícita, gracias a sus “negocios con el estado” o a su socio o familiar enchufado, también tiene un hambre de fama insaciable.

Su ego siempre traicionero lo impulsa a gastar grandes cantidades de dinero y tiempo para conseguir que la gente lo conozca, figurar en todo sentido de la sociedad y del gremio.

Como un vampiro de reconocimiento se codea con cuanto personero de la farándula artista, músico o Miss, que se le quiera arrimar y disfrutar con el, de lo mal habido.

Siempre mostrándose opulento, su reputación forjada le costó caro, entre publicistas (a veces también enchufados de closet), medios de comunicación, ropa, viajes y lujos.

Nada comparado con lo que le cuesta mantener “limpia” su artificial imagen y no dejar evidencia de su corrupto e ilícito patrimonio.

Ellos buscan distraerte con llamados a la paz, a la conciliación o mostrando su lado espiritual, forjando artificialmente una imagen de honestidad e integridad.

Tampoco pierden la oportunidad para tomarse una foto con la bandera nacional gritando “Viva”, en una especie de delirio patriotero populista.

Cualquier crítica será borrada, especialmente en sus redes sociales. Críticas que en realidad no les importan porque se creen intocables.

Es posible que conozcas a esta especie de odontólogo corrupto, es posible que hayas trabajado con el, que lo hayas aplaudido en una conferencia y que hasta tenga fotos contigo en alguna celebración o evento.

Es posible que cuando sea descubierto y se “destape la olla” muchos se sientan engañados o piensen que todo es mentira y son calumnias de los envidiosos.

Aunque bien sabes, que en el país que te tocó vivir, nadie consigue ese opulento estilo de vida a punta de turbina y el que te diga lo contrario, es complice, otro corrupto más o le gustaría serlo.

Creo que por lo pronto, nosotros, los que no caímos en el perverso juego de la institucionalización de la corrupción (que bajo la mirada enchufada somos los pendejos) lo único que podemos hacer es esperar.

Esperar a que ese sistema que un día protegió a los odontoenchufados, los consideren traidores a la patria y sean señalados o perseguidos.

¿Irónico verdad?

Aunque pensándolo bien, qué pasaría si no nos limitamos a esperar y de alguna forma empezamos a tomar acción. Muchos de estos odontoenchufados siguen haciendo vida social y académica, como si nada pasara.

Es común verlos como invitados a universidades, sociedades científicas y hasta los hemos visto comprar grandes espacios en congresos para hacer su show, con enorme despliegue técnico y despilfarro de dinero, desvirtuando completamente lo que debe ser un profesional de la odontología.

Esto no debe permitirse. En el pasado algo así no sería tolerado, es necesario dejar de ser cómplices en el silencio y re-encontrarnos con la moral y ética de nuestros precursores.

Porque más allá de ser tu colega de toda la vida, el odontoenchufado es co-responsable de la grave situación de tu país, es un delincuente con título, que se sigue aprovechando directa o indirectamente de esos millones de dólares que nadie sabe dónde están, pero que lamentablemente todo el mundo ve.

Porque su corrupción directa o indirectamente influye en cada alimento que falte en tu mesa, cada medicamento que no consigas, cada robo, cada secuestro, cada familiar o amigo que te asesinaron.

Ese futuro que no pudiste tener a pesar de haber sido privilegiado con estudiar una de las carreras más rentables del mundo, ese futuro robado es responsabilidad de tu colega odontoenchufado.

Hasta la próxima.

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